Responsable de la Sección de Polí­ticas Sociales de UNICEF en Angola, analiza la evolución de los principales indicadores del área social del Censo2014

Stefano Visani resalta la evolución producida en el área social durante el 2008-2014

UNICEF en Angola

La disponibilidad de datos actualizados y confiables sobre los principales indicadores del sector social constituyen un elemento fundamental para que el Estado y sus socios en el desarrollo puedan comprender hasta qué punto los programas en curso están mejorando la situación social del país y así alterar o reforzar las políticas de intervención.
En este contexto, la divulgación la semana pasada, de los datos finales del Censo General de la Población y Habitación 2014, por parte del Instituto Nacional de Estadística (INE) es muy importante para Angola. El Censo, el primero realizado tras la independencia del país, es una empreitada XXX compleja y por tal el INE debe ser felicitado por su capacidad en liderarla con éxito y así ofrecer datos que, en base a las primeras informaciones parecen ser cualificados y confiables.

La importancia de los datos presentados la semana pasada por el INE es aún mayor si consideramos que la última fuente fiable de datos recogidos en el país fue la encuesta sobre el Bienestar de la Población (IBEP) del 2008. El tiempo transcurrido entre 2008 y 2014 es considerable, porque es un período en el que se realizaron grandes inversiones en los sectores sociales (aproximadamente un tercio del Presupuesto General del Estado). Estos hechos provocan expectativas (incluyendo en mí) de que el Censo pueda mostrar grandes mejoras en los indicadores sociales en Angola.

Sin embargo, un análisis rápido de los datos del Censo y de las Encuestas anteriores (IBEP 2008 y MICS 2001), relativamente a los principales indicadores sociales disponibles en el Censo, nos deja preocupados. A seguir presento un breve análisis de las tendencias en tres importantes indicadores sociales disponibles por el Censo 2014 y para los cueles fue posible hacer comparaciones con datos de las encuestas anteriores.

1. Registro de nacimiento: se trata de la prueba de identidad legal fundamental para el acceso a servicios esenciales y tiene implicaciones en la obtención de los derechos de ciudadanía. El Censo 2014 dice que solamente el 25% de los niños menores de 05 años tienen el registro de nacimiento. Este valor es inferior a las estimativas de las encuestas de los años anteriores (2001-29%, 2008 31%). La conclusión sorprendente a la que llegamos es que a lo largo de los últimos años no hubo mejoría en el acceso al registro civil de los niños.

La ausencia de mejoras en la tasa de registro de los angolanos está en contradicción con los grandes esfuerzos que el Estado hizo en los últimos años en la construcción de infraestructuras para este fin y en la adquisición de equipos modernos, esto pone en evidencia que la inversión por si sola en infraestructuras no es suficiente.

El funcionamiento del sistema de registro necesita de un número suficiente de personal cualificado y de la creación e implementación de procedimientos adecuados que aun están en falta. La importancia y la urgencia de invertir en personal cualificado fueron, una vez más, levantadas durante un diagnóstico reciente del gobierno, que concluyó que el sistema de registro civil necesitaría de 2810 funcionarios públicos, más del doble del número actual que es de 1064 funcionarios.

Sería igualmente importante la ampliación de acceso gratuito al registro de nacimiento a todas los menores de 18 años e introducir los servicios de registro de nacimiento en todas las unidades sanitarias.

2. Alfabetismo entre los adultos -entendido por el Censo como el porcentaje de adultos por encima de los 15 años que tienen la capacidad de leer y escribir un texto básico en portugués- la tasa de alfabetismo es un indicador fundamental de la capacitación de la población. El censo 2014 nos dice que la tasa de alfabetización entre la población adulta es del 66%. Esto significa que uno de cada tres angolanos es analfabeto. La tasa de alfabetización encontrada por el Censo 2014 es igual a la taza de la encuesta IBEP del 2008.

El hecho de no existir progresos relevantes en este indicador entre 2008-2014 sorprende mucho y está en contradicción con el aumento del acceso al sistema escolar registrado a lo largo de la última década. No solo más niños ingresaron en la escuela en la última década sino que también los alumnos permanecen en la escuela por más años. Esta constatación se refleja bien en el gráfico aquí presentado: el grupo etario más joven (15-24 años) conoce una tasa de conclusión de la educación superior mucho más elevada que los otros grupos etarios (25-64 y 65 o más).

Una parte de estos alumnos probablemente ya han sido contados en el grupo etario de 15 años o más usado para el indicador del Censo 2014, y en teoría deberían haber contribuido para mejorar el indicador sobre la alfabetización entre los adultos. Una de las posibles causas para esta contradicción está ligada a la cuestión esencial de la cualidad de la enseñanza. Es decir, es posible que una parte de los niños que frecuentaban la escuela no hayan desarrollado la capacidad básica de leer y escribir un texto simple en portugués. Esta explicación coincide con las evidencias de otros estudios sobre la cualidad de la enseñanza en Angola. Las acciones necesarias para mejorar la cualidad de la enseñanza en el país son conocidas e incluyen:

  • Reforzar seriamente la cualidad en la formación de los profesores, la supervisión y la gestión escolar. La formación debe ser acompañada de supervisión y de estrategias de apoyo, para motivar la permanencia de los profesores en las zonas desfavorecidas.
  • Invertir más recursos en la educación de la primera infancia, incluyendo la iniciación, es crucial para que los niños estén preparados o mejor preparados al iniciar la escuela primaria.
  • Involucrar a la comunidad, los padres y encargados de educación en el proceso educativo (mayor colaboración escuela-casa)
  • Aumentar la inversión en la construcción y manutención de escuelas a todos los niveles de educación general de modo a acompañar el ritmo en el aumento del número de alumnos.

3. El acceso al agua y saneamiento adecuado – la falta de acceso al agua potable, saneamiento y la insuficiencia de buenas prácticas de higiene son las principales causas de enfermedades infecciosas que contribuyen para el bajo peso de los niños y son factores claves en la mortalidad infantil. Los datos del Censo 2014 muestran que no hubo mejoras a lo largo de los últimos años en términos del acceso de las familias al agua y saneamiento básico. Esta realidad sorprende especialmente porque el Estado invirtió enormes cantidades de recursos en las redes hídricas (principalmente con el programa Agua para todos) y se esperaba por lo menos un aumento en la cobertura urbana.

Al contrario, parece que las inversiones hechas fueron suficientes solo para mantener el nivel de cobertura de los servicios al mismo nivel del 2006.

La situación es particularmente preocupante en las zonas rurales donde el acceso al agua potable y saneamiento básico continúan siendo una excepción a la regla: en el área rural, una de cada cinco familias tiene acceso al agua potable; y una de cada cuatro tiene acceso al saneamiento básico. En las zonas urbanas también no hubo mejoras y el acceso al agua y saneamiento básico permanecen a niveles estimados hace 10 años.

En base a la experiencia internacional y en el contexto local, la prioridad del sector debería ser la de ampliar la cobertura de fuentes de abastecimiento de agua y de instalaciones de saneamiento, en especial en las zonas rurales y barrios degradados en las zonas periurbanas. Una atención particular podía ser dada a las siguientes acciones:

  • Priorización de la perforación y manutención de los pozos de agua en las aldeas, con el objetivo de reducir la gran utilización de las fuentes de agua de superficie en las zonas rurales.
  • Expansión del modelo de gestión de agua comunitaria en las aldeas y zonas periurbanas para garantizar la apropiación por la comunidad y la sostenibilidad de los pozos.

En conclusión, diría que los datos del Censo son una contribución buena para Angola, en el sentido de que actúan como un toque de campana que alerta sobre la necesidad de hacer una reflexión profunda que lleve a algunos cambios específicos en las políticas de intervención en el sector social. La actual crisis y la reducida disponibilidad financiera del Estado para la despensa social es también un factor que hace esta reflexión más urgente.

Existen intervenciones y elecciones estratégicas de políticas sectoriales que podían ser hechas, como por ejemplo las que fueron arriba mencionados y que podrían conducir a una mejor eficacia y eficiencia en la acción del estado, es decir: gastar menos para alcanzar más resultados.

Esperemos que el toque de la campana sea suficientemente alto para que los cambios necesarios puedan ser considerados y efectuados. UNICEF y otras agencias de las Naciones Unidas van a continuar trabajando al lado del Gobierno y de los otros intervinientes para preparar el camino hacia una progresiva mejora de la intervención social en Angola

Artículo originalmente publicado en el Jornal El País.

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